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Guía completa sobre huertos solares

Un huerto produce normalmente entre 5MW y 10MW

El alquiler por hectárea puede llegar a 3.500€ al año

La inversión se puede amortizar entre 8 y 10 años


Los huertos solares sustituyen a las patatas y las coles de bruselas por los paneles solares o, en el mejor de los casos, un terreno en desuso por una plantación fotovoltaica. El bum de los huertos solares responde a varios factores: la crisis del campo, el auge de las renovables y la idea de amortizar un negocio que, aunque requiere una inversión inicial considerable, puede dar beneficios limpios en menos de 10 años.

Sin embargo, la posible especulación del suelo en manos de fondos de inversión para grandes plantas solares, ha creado recelos y críticas de malas prácticas que perjudican a los pequeños empresarios.

Huerto solar

¿Qué es un huerto solar?

En términos generales un huerto solar es un terreno en zona rural o alrededor de núcleos urbanos donde se instalan paneles solares para vender electricidad. La situación más común es que un grupo de inversores alquile por hectárea un terreno a un propietario por unos 25 o 20 años, que es la vida útil media de las placas solares. El alquiler varía según las zonas, desde los 3.500€  por hectárea en las zonas 4 y 5 (las de más radiación solar) hasta los 500€ en el resto.

El huerto solar no suele superar las 15 hectáreas y produce entre 5 y 10 MW, suficiente para cubrir las necesidades de un núcleo de población medio en España.  Si la producción media sobrepasa los 50MW se denominan plantas solares que pueden ocupar decenas de hectáreas.

¿Qué requisitos se necesitan?

Parte del proceso para solicitar los permisos dependerá en gran medida de la comunidad autónoma donde se quiera levantar el huerto solar. Sin embargo, estos son los pasos generales a seguir y el escenario más común.

  • Escenario: tengo un terreno que no sé qué hacer porque es de uso industrial. O, tengo un terreno rural o no urbanizable  pero quiero darle otro uso porque no es rentable o me voy a retirar, por ejemplo.

 

  • Evaluación del terreno: en principio, tiene que estar calificado como uso industrial. Sin embargo, puede ser posible solicitar a la administración competente la recalificación del terreno para actividades que fomenten las energías renovables.

 

  • Solicitud de un punto de conexión a la red eléctrica a la compañía o compañías que operen en la zona. Por ley tienen que responder en un plazo de 60 días. Si la respuesta es negativa, la compañía está obligada a proporcionar un punto de conexión alternativo. Además, la Red Eléctrica de España tiene que emitir un Informe de Viabilidad de acceso (IVA) que tiene que ser favorable y por que se autoriza el vertido de energía renovable a la red.

 

  • Estudio de rentabilidad: la ubicación del terreno es fundamental para saber cuánta electricidad genera. Obviamente Asturias y Murcia están en los polos opuestos en cuanto a radiación solar. Las zonas 4 y 5 (ver mapa) son las más óptimas. Los estudios de viabilidad se hacen a 25 o 30 años, considerando la volatilidad del mercado eléctrico.

 

  • Estudio de impacto medioambiental. Absolutamente fundamental para vaticinar posibles cambios desde aquellos solo paisajísticos o geotécnicos hasta alteraciones en el terreno que puedan tener consecuencias negativas para la zona. Además, de proponer alternativas a los residuos que se generan durante la construcción, el mantenimiento y el fin de la vida útil de las placas solares.

¿Cuál es la rentabilidad de un huerto solar?

Calcular la rentabilidad hoy en día es un poco más complicado que antaño. Hasta hace unos años los huertos solares tenían un rendimiento garantizado del gobierno central, eso sí, era una retribución fija por kWh (kilovatio hora)  por un período de unos 30 años.

Sin embargo, hoy en día el precio viene por otros caminos: se puede vender (y comprar) directamente en los mercados de energías (operan diariamente)  o mediante un contrato directo entre los usuarios que reciben la electricidad y los proveedores (PPA).

Aunque es difícil de cuantificar porque dependerá del tamaño, ubicación, etc, si se compra o alquila el terreno,  la rentabilidad está garantizada a medio plazo, de ahí, que las solicitudes de huertos y plantas solares estén multiplicándose. Dos hectáreas equivalen a un MW,  La media para amortizar una inversión está entre 8 y 10 años.

En términos generales, muy generales, para una producción de unos 1000 kW se requiere una inversión de unos 650.000€  que se amortizaría en unos 8 años. El resto de los años, los beneficios, hoy por hoy, serían de 75-80.000€ al año. En los últimos años, sin embargo, se están dando retornos de inversión de 2 y tres años.

¿Qué uso tiene el huerto solar?

El tamaño más reducido de los huertos solares, comparado con las enormes plantas solares, es hoy el modelo que cuenta con el beneplácito de todos los agentes implicado: los propietarios del suelo, los inversores, el Gobierno que apuesta por las energías renovables y los usuarios que reciben electricidad limpia.

Suelen ocupar entre 5 y 10 hectáreas, con una producción de unos 5 MW. La mayoría de los huertos solares están destinados a abastecer de electricidad a los núcleos de población más cercanos.

El arrendatario, normalmente uno o varios propietarios en zonas rurales pueden alquilar (o vender) el terreno por hectáreas. Terreno que , en la mayoría de las ocasiones o estaba destinado a agricultura o rural  (hay que pedir la recalificación en este caso) o a uso industrial. Un panorama en el que todo el mundo sale ganando.

Sin embargo, la liberalización del mercado energético trajo también la posibilidad de hacer negocio a gran escala, es decir comercializar con la energía, en muchos casos con acusaciones de especulación.

El ‘problema’ de las enormes plantas solares

El suelo industrial (o de otros tipo pero fácilmente recalificable) para implantar paneles solares con fines comerciales se ha convertido en los últimos el nuevo oro negro.

Agricultores, ecologistas y, sobre todo,  pequeños y medianos empresarios de actividades fotovoltaicas se han quejado en varias ocasiones (por diferentes motivos) del impacto de las grandes plantas solares y de su situación de ventaja en el mercado energético.

La Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) ha centrado sus quejas en dos aspectos:

  • La falta de puntos de conexión y evacuación, aquellos que se solicitan a la Red Eléctrica cuando se hace la solicitud formal para establecer un huerto solar. Según Anpier las grandes operadoras acaparan los puntos de conexión en grandes áreas. “Esto se traduce en que los interesados en desarrollar estas pequeñas instalaciones locales se encuentran sin acceso disponible, salvo que los adquieran de los operadores que los acaparan, por elevadas cantidades de dinero”.

 

  • La imposibilidad de competir con instalaciones de cientos de MW en las subastas del mercado eléctrico, cuyos precios iniciales de reserva son confidenciales y no se conocen hasta que se inicia la subasta. “No debe tener carácter confidencial, sino ser fijado y conocido previamente a la celebración de la subasta, y por tanto con carácter previo a la calificación y prestación de garantías por los participantes, no debiendo estar por debajo de 49€/MWh para que la convocatoria sea interesante, y viable, a las entidades y pequeñas y medianas empresas locales”

 

Hay que recordar que los huertos solares se pueden conectar directamente a la red de media tensión para, normalmente, abastecer los consumos de proximidad. Los parques solares, sin embargo, requieren instalaciones para transportar la energía en alta tensión como grandes estructuras transformadoras y líneas de transporte que, según Anpier, repercutirán en la factura de la luz.

Resumen

Los huertos solares son, en papel, una gran idea. Puede dar uso al parte del suelo de uso industrial del que nadie se acuerda, permite a agricultores tener un extra cuando ‘el campo’ no es rentable, tiene una rentabilidad asegurada y puede suplir de energía a un pueblo entero.

El paso del huerto al parque solar de grandes dimensiones, sin embargo,  está suscitando críticas de especulación, monopolio e intrusismo con las labores agrícolas y ganaderas, aunque parte de este sector está saliendo muy beneficiado.

La normativa actual, muy estricta con los requisitos para los grandes parque solares, parece que no es suficiente y muchos apuntan a la necesidad de sopesar las consecuencias de las macro plantas solares.

Por:

Concha Caiña Content manager

Concha es una profesional de la comunicación que ha desarrollado su carrera como periodista, editora y responsable de múltiples proyectos digitales y editoriales en España y el Reino Unido.  Defensora del medio ambiente, la sostenibilidad corporativa y las energías renovables, espera que Europa sea una referencia para un planeta más verde y más justo.

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